Hasta aquí se sube en Metrocable. Es la parte superior del cerro Santo Domingo Savio. Al lado de estas casitas, una biblioteca grande, el parque biblioteca España, un espacio de convivencia e inclusión social del que se sienten orgullosos los vecinos. La biblioteca es obra del arquitecto Giancarlo Mazzanti, por la que fue premiado en la VI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, Lisboa 2008. En Medellín encuentro edificios bellos en zonas pobres, como el Centro Cultural Moravia, construido en el barrio del mismo nombre que se formó sobre un vertedero. Forman parte de proyectos urbanos de desarrollo y transformación. Y también bibliotecas y casas de la cultura pequeñítas y hermosas como la del barrio Las Estancias.
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Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse.
Georges Perec, Especies de espacios
Georges Perec, Especies de espacios
viernes, 17 de agosto de 2012
sábado, 28 de julio de 2012
Alrededores de Macondo
Entre Macondo y Riohacha hay una sierra impenetrable, dicen. Se cuenta en Macondo que hacia el oriente y al otro lado de la sierra está "la antigua ciudad de Riohacha, donde en épocas pasadas -según le había contado el primer Aureliano Buendía, su abuelo- Sir Francis Drake se daba al deporte de cazar caimanes a cañonazos, que luego hacía remendar y rellenar de paja para llevárselos a la reina Isabel."
En Riohacha estuve a principios de semana. No vi caimanes. No la asaltó (por suerte) ningún pirata. La ciudad mira al mar, pequeña y destartalada, alegre, como los colores de las mochilas o morralitos que los guajiros venden.
Camino de Riohacha me bañé en un río. ¿Y si ese río fuera el mismo a cuyas orillas soñó José Arcadio Buendía con esa ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo que se llamó Macondo?
domingo, 15 de julio de 2012
la 7ª
un río de rostros, de voces, de pasos, de cuerpos...
en la carrera 7ª hay de todo: teatros, librerías, museos, agencias de viajes, restaurantes, bancos, perfumerías, oficinas, casas de juego, panaderías, zapaterías... se compra y se vende en tiendas y en la acera...
sobre la acera se amontonan cd, dvd, paraguas, libros, mapas, puestos ambulantes de comida...
escucho ruidos, motores de coches y autobuses, bocinas, gritos de gente y hasta un insólito karaoke de acera donde una niña canta un vallenato
camino por la 7ª y un borracho me saluda en inglés
me gusta caminar por esta vía larga y populosa, la antigua Calle Real de Bogotá.
en la carrera 7ª hay de todo: teatros, librerías, museos, agencias de viajes, restaurantes, bancos, perfumerías, oficinas, casas de juego, panaderías, zapaterías... se compra y se vende en tiendas y en la acera...
sobre la acera se amontonan cd, dvd, paraguas, libros, mapas, puestos ambulantes de comida...
escucho ruidos, motores de coches y autobuses, bocinas, gritos de gente y hasta un insólito karaoke de acera donde una niña canta un vallenato
camino por la 7ª y un borracho me saluda en inglés
me gusta caminar por esta vía larga y populosa, la antigua Calle Real de Bogotá.
lunes, 9 de julio de 2012
miércoles, 4 de julio de 2012
una ciudad, un mundo
De El mito del eterno retorno, Mircea Eliade:
..."el palacio-fortaleza de Sihagiri, en Ceilán, está edificado según el modelo de la ciudad celeste de Alakamanda, y es "de muy difícil acceso para los seres humanos". Asímismo, la ciudad ideal de Platón tiene también un arquetipo celeste." pág. 18
"Cada ciudad oriental se hallaba en el centro del mundo." pág. 22
..."el templo o la ciudad sagrada son siempre el punto de encuentro de las tres regiones cósmicas: cielo, tierra e infierno." pág. 23
"Entre los romanos, por ejemplo, el mundus -es decir, el surco que se trazaba en torno al lugar donde debía fundarse una ciudad- constituía el punto de encuentro entre las regiones inferiores y el mundo terrestre." pág. 24
..."el palacio-fortaleza de Sihagiri, en Ceilán, está edificado según el modelo de la ciudad celeste de Alakamanda, y es "de muy difícil acceso para los seres humanos". Asímismo, la ciudad ideal de Platón tiene también un arquetipo celeste." pág. 18
"Cada ciudad oriental se hallaba en el centro del mundo." pág. 22
..."el templo o la ciudad sagrada son siempre el punto de encuentro de las tres regiones cósmicas: cielo, tierra e infierno." pág. 23
"Entre los romanos, por ejemplo, el mundus -es decir, el surco que se trazaba en torno al lugar donde debía fundarse una ciudad- constituía el punto de encuentro entre las regiones inferiores y el mundo terrestre." pág. 24
lunes, 2 de julio de 2012
Bogotá
Estoy en Bogotá, una ciudad a
2600 metros de altura. Una montaña organiza el espacio, enorme punto de referencia. Está al oriente. Las vías que recorren la ciudad son calles y carreras. Las calles parten de la montaña, atraviesan la ciudad de este a oeste. Las carreras abrazan la montaña y atraviesan la ciudad de norte a sur. Tanto las calles como las carreras están numeradas, no tienen nombres. De modo que una dirección, por ejemplo, puede ser Carrera 28A, con calle 52A. Es la dirección que di ayer al taxista. Fue mi primer taxi en la ciudad.
Desde los cerros orientales, en lo alto, la ciudad se ve inmensa, allá donde mires está, extendiéndose más allá de lo que alcanza tu vista. Una aglomeración de casas, edificios, que bajan desde la montaña y se extienden hacia el oeste, se desparraman a lo ancho y a lo largo, donde viven unas 8 millones de personas. Una de ellas, ahora, soy yo.
miércoles, 27 de junio de 2012
Aeropuertos
Sitios de tránsito. No lugares, dicen. ¿Qué es un no lugar?
Aeropuertos. Espacios fríos que no se parecen al país donde están. Los aeropuertos se parecen a los aeropuertos que se parecen a los aeropuertos...
Pero a mí me gustan. De pequeña me parecían una promesa de aventura. Son el inico del viaje, pura posibilidad.
Me gusta de los aeropuertos: los carteles con nombres de ciudades que nunca he visitado, ver gente diferente ¿de qué país son? ¿por qué viajan? ¿a dónde van?
Una niña de unos cinco años me sonríe y me enseña el bocadillo que come, yo le muestro mi albaricoque mordisqueado, sonreímos las dos y seguimos comiendo. Montaremos en el mismo avión. Las dos vamos a Bogotá.
Lo que no me gusta: las aduanas, siempre creo que perderé el avión, es fácil sentirse perdida, todo es caro.
En la terminal T4 del aeropuerto de Barajas todo está dispuesto para que consumas, el espacio se organiza de modo que para ver las pantallas que informan acerca de vuelos y puertas de embarque tengas que atravesar tiendas y restaurantes. En Llegadas del aeropuerto de Bogotá no sentí lo mismo.
Tres aeropuertos en 24 horas: Barajas, de Madrid; El Prat, de Barcelona y El Dorado, de Bogotá.
Aeropuertos. Ciudades nuevas. Lugares. No lugares. Viajar. En eso estoy.
Aeropuertos. Espacios fríos que no se parecen al país donde están. Los aeropuertos se parecen a los aeropuertos que se parecen a los aeropuertos...
Pero a mí me gustan. De pequeña me parecían una promesa de aventura. Son el inico del viaje, pura posibilidad.
Me gusta de los aeropuertos: los carteles con nombres de ciudades que nunca he visitado, ver gente diferente ¿de qué país son? ¿por qué viajan? ¿a dónde van?
Una niña de unos cinco años me sonríe y me enseña el bocadillo que come, yo le muestro mi albaricoque mordisqueado, sonreímos las dos y seguimos comiendo. Montaremos en el mismo avión. Las dos vamos a Bogotá.
Lo que no me gusta: las aduanas, siempre creo que perderé el avión, es fácil sentirse perdida, todo es caro.
En la terminal T4 del aeropuerto de Barajas todo está dispuesto para que consumas, el espacio se organiza de modo que para ver las pantallas que informan acerca de vuelos y puertas de embarque tengas que atravesar tiendas y restaurantes. En Llegadas del aeropuerto de Bogotá no sentí lo mismo.
Tres aeropuertos en 24 horas: Barajas, de Madrid; El Prat, de Barcelona y El Dorado, de Bogotá.
Aeropuertos. Ciudades nuevas. Lugares. No lugares. Viajar. En eso estoy.
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