Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse.
Georges Perec, Especies de espacios

lunes, 15 de enero de 2018

taller ruido y ciudad CA2M

Las asambleas del taller ruido y ciudad son cada vez más interesantes. Todo el taller, la verdad. Cada miércoles surgen cosas nuevas. Y siempre surgen preguntas. Preguntas que me hago, preguntas que hacer a los niños y niñas participantes. ¿Qué es el ruido y qué el silencio? ¿Para qué sirven? ¿Qué es una ciudad? ¿Para qué sirve y para qué no sirve? ¿Qué es escuchar?
En lo que va de temporada las niñas y los niños que asisten al taller nos han contado, entre otras muchas cosas, que el ruido acompaña y con el silencio despejas la mente, que la ciudad es un minimundo, un lugar donde está la felicidad, un sitio donde viven extraños y donde pasan muchas cosas. 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

sábado, 25 de noviembre de 2017

Diccionario de las periferias

Ayer fui a la presentación de este Diccionario de las periferias en la librería Traficantes de sueños.
El libro, escrito por Carabancheleando, una plataforma formada por personas de diversos colectivos que realizan investigación militante, recoge en sus entradas, -como ellas mismas explicaron ayer-, conocimiento arraigado en la vida de las personas, necesariamente fragmentario, diverso, que pone en valor lo invisibilizado y que tiene como objetivo último producir un saber que derive en prácticas, que permita intervenir en la realidad. Intento resumir lo que se habló ayer, lo que encuentro en su página web (estupenda), pero lo mejor es acercarse: leer el libro y la web. Copio dos fragmentos de dos entradas:
Descampado.  Trapicheos, tragedias, jeringuillas, coches abandonados, árboles enjutos y malas hierbas, paraíso de la biodiversidad para algunos biólogos... Muchos permanecen casi intactos o asoman bajo la capa transformadora que se les impuso, con el misterio de por qué no han sido construidos con la fiebre especuladora. A veces generan leyenda, como la de Mataderos, por su condición de cementerio improvisado tras un bombazo. Hace poco se ha añadido un  nuevo descampado, inmenso, con el que tratan de borrar nuestra memoria y nuestra historia, tras la demolición de la cárcel de Carabanchel.
Curro. Tú no oyes a un pijo decir voy al curro, en todo caso van al job o al work y si dicen curro es porque se agobian cuando tienen demasiado trabajo.
Nosotras por ejemplo somos currelas, somos unas currantas. No decimos "ese es un trabajador de puta madre", nosotras decimos "ese es un currante" o "cómo te lo has currao". Una puede decir que una persona trabaja muy bien pero esa en cambio curra que te cagas. Es algo distinto, tiene algo más..., algo que marca la diferencia.

Y el Diccionario de la periferia tiene algo que marca la diferencia: una invitación a leer, pensar y combatir desde los barrios y sus saberes. Imprescindible.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Basilio Martín Patino

 "Las películas no investigan ni exploran la ciudad: la inventan o la sueñan."

En  la exposición  sobre la obra de Basilio Martín Patino "Madrid, rompeolas de todas las Españas", una lección de historia.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Caminando con Andrés

Hoy, a las 19 horas, un grupo de personas nos reunimos frente a la puerta de la cafetería de las Naves de Matadero. Muchas no nos conocíamos. Seríamos unas quince, o tal vez veinte las que esperábamos que comenzara la deriva, el paseo, en el que Andrés Fernández, un artista de Debajo del Sombrero, nos conduciría por donde él quisiera. Comenzamos a andar unos minutos después de las siete. Oscurecía. Andrés caminaba con paso vivo. Yo trataba a veces de acompasar mi paso al suyo. Él siempre delante, guiándonos, y mi pensamiento, vagando. A ratos escuchaba retazos de conversaciones de la gente que nos cruzábamos ("Lo que tienes es que tomarte un Nolotil", "¿Qué es eso?", "Este lo camina todo", "Y después, haces el gesto"...). En otros momentos mi atención se centraba en el sonido de nuestros pasos, tan diferente dependiendo del tipo de calzado de cada quien, del suelo que pisábamos. Imaginé nuestras trayectorias como hilos de colores que se cruzaban y descruzaban siguiendo los pasos de Andrés. Durante breves instantes siento que lo que hacemos es una extraña coreografía. ¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Y por qué debe haberlo? No sé lo que piensa o quiere Andrés, si él tiene o no un propósito. Hoy, dejo que me guíe. Me dejo llevar por calles que conozco, y sé que nunca las caminaría así: estos son los caminos de Andrés.
A nuestro paso, gente. Hay quien pasea, hay quien regresa a casa, hay quien va en bici y quien va en patines, hay quien pasea a sus perros, un grupo ensaya una coreografía en la calle y en el puente otro grupo hace botellón, la luna aparece brillante, redonda y blanca entre los árboles. Nosotras, nosotros, simplemente caminamos con Andrés.
Sentí que Andrés podía atravesar la noche, de punta a punta, caminando. A mí me gustaría acompañarle.

Mira aquí para saber más cosas acerca de Debajo del sombrero, y aquí para conocer algo más acerca del proyecto del artista galés Cai Tomos.


jueves, 5 de octubre de 2017

Lima

Estoy trabajando en Lima. Para ir a una función que tenía ayer en un colegio tomé los siguientes medios de transporte:
Un taxi
El Metropolitano
Un autobús
Un mototaxi
En esta ciudad destartalada de cielos a menudo cubiertos (Melville la menciona al inicio de Moby Dick como uno de los lugares del mundo donde el color blanco es ominoso, en este caso, el color del cielo, casi permanentemente cubierto de nubes), ver una ardilla o un colibrí son el regalo para quien decide pasear a pie.
En el centro de la ciudad, donde vale la pena mirar hacia arriba para ver extraordinarios balcones de madera, se llama jirón a la vía compuesta por varias calles o tramos entre esquinas. Entre 1862 y 1866 se realizó un cambio de nomenclatura urbana llamando jirones a las calles continuadas, y cuando acabó, se renombraron 89 jirones, que era el total de calles que tenía Lima entonces. Ahora Lima tiene alrededor de ocho millones de habitantes.