Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse.
Georges Perec, Especies de espacios
Mostrando entradas con la etiqueta ciudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudad. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de mayo de 2024

en abril

volví a caminar por los límites de la ciudad, por ese camino de tierra que sale de la calle, dándole continuidad pero de otra manera, transformándose en otra cosa para continuar siendo. en primavera el sitio es bellísimo, una invitación a dejar que sean los pies los que piensen, los que manden.

lunes, 9 de mayo de 2022

¿qué estamos haciendo aquí?

este sábado participé en una deriva organizada por el CDN. caminé por la ciudad con Francesco Careri. 



 jugar, atravesar, subir, saltar, una habitación al aire libre, 
fuera es dentro, un poema, 12 cafés 5 acuarius 6 cocacolas, alegría en los
pies, 25 cuerpos llenos de espacio, 




miércoles, 4 de mayo de 2022

Caminos de media hora: sonidos de barrio

Caminos de media hora: sonidos de barrio: desde la ventana grande de la solana veo bicicletas, flores amarillas, un patio rodeado de edificios con un plátano de sombra, ropa tendida,...

leo, en mi anterior entrada, que escuchar un paisaje es habitarlo. por eso comparto esta entrada aquí: porque tiene que ver con el habitar. 

pensar sobre lo que hacemos sin pensar: habitar, escuchar, caminar... eso quiero.

miércoles, 13 de enero de 2021

CARABANCHEL(ES), Filomena

hace ya más de un año hice un paseo con [Laliminal]: CARABANCHEL(ES). en esta deriva paseé no solo por un barrio fascinante sino por la historia de mi país. me acerqué a lo que llamamos Historia de una manera extraordinariamente significativa y emocionante. no he olvidado mucha de la información que ese día conocí y guardo un recuerdo vívido de algunas emociones, algunos lugares. mientras paseaba me sucedió algo que raramente me sucede cuando accedo a la información sentada en mi casa frente al televisor o al ordenador: el sentido me recorría. entendía con mi cuerpo, pensaba con mis pies.
  
hoy lo he recordado nuevamente mientras hablaba con mi amigo Víctor sobre Elche, la ciudad en la que vive y en la que ahora estoy trabajando. he mirado el correo, encontré un mail de [Laliminal] con más invitaciones a pasear y en su blog leí una entrada que me ha gustado mucho: De vuelta a la ciudad. Recorridos urbanos y visuales. 

me gusta hablar sobre lo que veo en las ciudades, me gusta pasearlas. en estos días de Filomena, mis amigas y amigos me cuentan de guerras de bolas de nieve en Callao, gente deslizándose en bandejas por la nieve, ciudadanos y ciudadanas que juegan, bailan, esquían en las calles. un suceso inesperado y su belleza le ha dado a las calles otros usos, les ha devuelto su condición de espacio de encuentro, nos ha recordado lo que puede ser un espacio público. pasear junto a extraños, jugar con la nieve, encontrarnos, no son utopías lejanas. me parece importante saber que estas maravillas son posibles e intentar no olvidarlo.




jueves, 28 de mayo de 2020

a propósito de Vida y muerte de las grandes ciudades

hará unos dos o tres años que leí Vida y muerte de las grandes ciudades de Jane Jacobs.
me hubiera encantado leerlo cuando estaba comenzando el proyecto que dio origen a este blog pero no fue así y curiosamente, ha sido la lectura de ese libro fascinante la que me ha ayudado a comprender algo que sucedía invariablemte cuando acababan las funciones.
"un lugar para vivir" era una instalación narrada, una performance en la cual yo iba montando una ciudad con desechos, cosas encontradas en paseos, rescatadas de la basura, recicladas, desechos a los que se daba una segunda oportunidad.
el proceso de trabajo fue uno de los más fértiles de mi vida: todavía sigo explorando líneas de trabajo, descubrimientos, que surgieron ahí.
pero a lo que iba, yo hacía una ciudad en la primera parte de la instalación, durante la segunda parte el público entraba en el espacio y jugaba, añadía cosas, podía cambiar de sitio objetos, modificaba a placer la ciudad que yo había dejado incompleta, en obras.
 siempre comprobé que la ciudad resultante era más interesante, más hermosa, más compleja que la que yo había montado.
gracias a Jane Jacobs comprendí algo obvio: las ciudades son algo que hacemos juntos, juntas. y si las zonas nuevas de nuestras ciudades contemporáneas son menos interesantes que los barrios más antiguos, se debe a que falta en ellas la intervención de la comunidad, lo insólito y lo azoroso que producen tiempo y diversidad. lo planificado es pobre, lo sobredeterminado es aburrido, necesitamos la diferencia para que aparezca la complejidad que amamos, la belleza que nos sorprende, que en este caso -el de las ciudades- nunca es obra de una sola persona, sino el producto de la intervención conjunta y a veces anónima de quienes habitan un espacio en el transcurso del tiempo.
tras un rato de caos y juego conjunto, la instalación se completaba.
yo miraba lo que había.
cada vez diferente, siempre mutante, nunca dejó de sorprenderme la riqueza del espacio.
jamás hubiera podido hacer sola lo que veía, las extravagantes combinaciones de papel, cartón, hojalata y vidrio que surgían de un momento de juego entre extrañas y extraños. 

lunes, 27 de abril de 2020

suelo

me encantan las texturas del suelo
                                                 
en la nube de Cuidadoras de sonidos he encontrado grabaciones con información acerca del suelo que me han interesado mucho. si tienes unos minutos, escucha:



lunes, 20 de abril de 2020

una de libros

este pasado mes de febrero estuve en Cataluña trabajando. me alojé la casa de Pep Durán en Mataró. Pep es un anfitrión maravilloso y disfruté de conversaciones estimulantes y de paseos a la orilla del mar. cuando era niña no entendía que hubiera ciudades que no estuvieran a la orilla del mar. nací en Las Palmas de Gran Canaria, y para mí el mar era una presencia cotidiana, algo que siempre estaba ahí. lo natural. ahora vivo tierra adentro y descubrí hace un tiempo, que cada vez que voy a un lugar cerca del mar, algo dentro de mí se relaja sin ningún esfuerzo.
cuando acabé el trabajo que me llevó a orillas del Mediterráneo, Mon, otra de mis anfitrionas y yo pasamos un ratito a ver a nuestra amiga Noemi, que también vive a su orilla. y no sé muy bien cómo, terminamos hablando de libros que tienen como tema la ciudad. hablar acerca de libros con Mon y Noemi no es ninguna sorpresa: las dos los aman. lo que constityó una sorpresa fue la bibliografía que poseían acerca de este tema que me apasiona. resulta que nos apasiona a las tres. tengo ahora la tarea de encontrar los libros y leerlos, pero por lo pronto -y para que no se me olvide, que cuando apunto algo, no olvido- comparto aquí una estupenda bibliografía en imágenes. 
otro día tal vez piense un ratito sobre Mataró, Sabadell y sus alrededores.













domingo, 19 de abril de 2020

Rastro material. Mal de arquivo

hace mucho tiempo que no escribo en este blog.
hoy, quisiera dejar aquí un rastro de la exposición que encontré en el colegio Fonseca de Santiago de Compostela, llamada precisamente Rastro material. Mal de arquivo, de Silvia García González.
me pregunto, en estos días extraños en los que la vida en las ciudades es tan diferente a cuanto habíamos conocido, acerca de los rastros. acerca de la necesidad de hacer o no hacer lo que sea. decía Pascal que "Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación." ¿pero merece la pena vivir sin las desgracias -y los placeres- que se derivan de la necesidad de moverse y estar con alguien?
poco antes del encierro paseé por pueblos, ciudades, bosques y una playa, vi una exposición que me gustó, conversé con amigas y amigos, fui a pueblos cuya existencia desconocía que me parecieron hermosos. los rastros de todo eso me permiten esperar tranquila, estar lo más cerca posible de esa situación que Pascal piensa que nos ahorraría todas las desgracias.
hemos dejado de ser, momentáneamente (espero), lectoras y lectores de ciudades. porque las ciudades, yo creo, se leen con los pies, se miran con los pies.

jueves, 5 de octubre de 2017

Lima

Estoy trabajando en Lima. Para ir a una función que tenía ayer en un colegio tomé los siguientes medios de transporte:
Un taxi
El Metropolitano
Un autobús
Un mototaxi
En esta ciudad destartalada de cielos a menudo cubiertos (Melville la menciona al inicio de Moby Dick como uno de los lugares del mundo donde el color blanco es ominoso, en este caso, el color del cielo, casi permanentemente cubierto de nubes), ver una ardilla o un colibrí son el regalo para quien decide pasear a pie.
En el centro de la ciudad, donde vale la pena mirar hacia arriba para ver extraordinarios balcones de madera, se llama jirón a la vía compuesta por varias calles o tramos entre esquinas. Entre 1862 y 1866 se realizó un cambio de nomenclatura urbana llamando jirones a las calles continuadas, y cuando acabó, se renombraron 89 jirones, que era el total de calles que tenía Lima entonces. Ahora Lima tiene alrededor de ocho millones de habitantes.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Teruel

Tras una función el sábado pasado en la Biblioteca Pública de Teruel, paseo por la ciudad. Tengo que hacer tiempo para tomar el autobús de regreso. Doy una vuelta por lugares que conozco y me gustan, veo cómo se llena de gente la Plaza del Torico, y me pierdo un poco. Voy al arrabal. Pasando el Archivo Provincial y bajando por los Arcos del acueducto, me interno por la calle Carrel y por la calle Ollerías del Calvario. Este nombre, ollerías, me llama la atención y miro en internet. Hay otras ciudades que tienen calles con ese nombre, que hace referencia a lugares donde se hacían ollas de barro, alfarerías. En un descampado de Ollerías del Calvario donde estacionan coches hay restos, que me parecen antiguos, de una construcción de ladrillo rojo. Quiero pensar que son restos de alfarerías o de hornos de arcilla. En los montes rojos que se divisan desde la estación de autobuses hay excavaciones arqueológicas donde se han encontrado restos bajomedievales y modernos relacionados con esa industria. Un paseo me lleva a otros posibles, ahora sé que hay una ruta de poco más de un kilómetro que lleva desde la calle Ollerías del Calvario hasta el Collado del Cerro de Santa Bárbara, la Senda de las Ollerías. Tendré que volver a Teruel.
 En un comercio, ya intramuros, veo un cartel que pone
Se buscan clientes. No se necesita experiencia
Esta ciudad pequeña, mudéjar y modernista, me sorprende siempre.





jueves, 19 de enero de 2017

ruido y ciudad. 11 y 18 de enero

Hemos comenzado a introducir paulatinamente los cambios que queríamos para esta nueva temporada y están funcionando muy bien. La asamblea ahora es más dinámica y participativa y el paisaje sonoro más "espectacular". En la sesión de ayer, las niñas y los niños aplaudieron espontáneamente en cuanto acabó, fue emocionante. En estas dos primeras sesiones de enero han venido dos clases del colegio Cristóbal Colón de Villaverde.
Los dos últimos miércoles nos han dejado regalos: el 11 de enero, en la manifestación, una transeúnte se nos acercó para decirnos si podríamos pedir más fuentes en la ciudad. Miguel, el profesor, le contestó que ella podía acercarse y gritarlo, sin problemas, pero a la señora le dio vergüenza. Es hermoso que alguien vea a niñas y niños manisfestándose, gritando que lluevan golosinas o una ciudad llena de color y se acerque para que pidamos que haya fuentes.
Este 18 de enero, la pregunta ¿a qué suena la calle? ha tenido respuestas muy bonitas: a gente, pisadas, conversaciones, ruido, al ruido de todos. En la asamblea hemos dedicado un ratito a imaginar una ciudad más bonita y hay quien ha decidido decorarla pintando las carreteras de azul (para que parezcan ríos), las farolas de verde, los edificios de todos los colores y hasta un niño ha sugerido que podrían decorarse los muros con brillantina. Una estatua dedicada al cubo rubik ha sido unánimemente votada. También en esta ocasión la palabra hogar ha salido a colación para definir la ciudad.
Están siendo alegres estos días de ruido y ciudad. Y llenecitos de preguntas: ¿es la extensión, el número de habitantes o la cantidad de terreno construido lo que diferencia a un pueblo de una ciudad? ¿Es de verdad un madroño el árbol del escudo de Madrid o no, como decía un niño? ¿Por qué no hay más colores en nuestras calles?

domingo, 11 de diciembre de 2016

imágenes de un paseo por Donostia





Árboles en un parque y una mujer que mira el mar. Eso he encontrado. También he visto la exposición de fotos de Ricardo Martín. Algunas me han parecido muy hermosas. Me ha gustado hacer el viaje en el tiempo que las fotografías antiguas propician. Comprobar cuánto hemos cambiado tanto como observar las cosas que no (las barandillas del paseo de la Concha o el balneario). Me gustan las ciudades con mar. Me oriento mejor. Y disfruto mucho escuchando las olas y dejando que la mirada se pierda en el horizonte abierto. Me gusta esta ciudad. Pasearla es un placer.

miércoles, 31 de agosto de 2016

"Mujeres y niños, y hombres que dejan pasar el tiempo". La ciudad según Shirley Baker.

Acabo de ver una exposición que me ha maravillado. Quedan muy pocos días (el 4 de septiembre es el último). Acercaos al Museo Cerralbo a disfrutar de la mirada de Shirley Baker sobre las calles de Manchester. Dos fotos me emocionaron muchísimo, y estoy segura de que cada quien tendrá sus favoritas. Una belleza que ya no existe, la documentación del proceso de destrucción de un lugar, gente hermosa, especialmente niñas y niños, mujeres, que habitan las calles. Mirad estas fotos, y acercaos a ver la exposición, comisariada por Ana Douglas.

              

jueves, 5 de mayo de 2016

Buenos Aires

Acabo de regresar de Buenos Aires, donde me invitaron a contar cuentos y hacer talleres en el Encuentro Internacional de Narradores de la Feria del Libro. Ha sido apenas una semana, pero he podido pasear por la ciudad. Me encanta. Adoro la ruidosa y vibrante Corrientes, las calles empedradas de San Telmo, la elegancia bohemia de Palermo; me sorprende la amabilidad de su gente, la vitalidad cultural de la ciudad y la inteligencia del público bonaerense.  Me emocionó encontrar en las aceras baldosas o placas de la memoria hechas por asociaciones de vecinos, que devuelven a la ciudad la memoria de personas que desaparecieron en ella. Intervenciones que significan política y estéticamente, que recuperan un espacio público que puedan habitar todas las historias.
Encontré graffitis muy hermosos en mis paseos por San Telmo y Palermo. Estos son algunos:



    

sábado, 23 de enero de 2016

Pasear el conocimiento. Educación y ciudad

Esta mañana he asistido a esta actividad de la EED Escuela de Educación Disruptiva en Fundación Telefónica. Dos charlas, dos enfoques, muchas prácticas: la primera, La ciudad es un vivero. Apasionante lo que contaba Mauro Gil-Fournier del  [VIC] Vivero de Iniciativas Ciudadanas. La segunda, La arquitectura no es hacer edificios, sobre la experiencia de Lola Ruiz Garrido en las escuelas de Londres con Little Architect. ¡Cuánta información! Es como para volverse loca. Sentí hasta vértigo, menos mal que tenía a mi lado a Eugenia Manzanera.

Mirad algunas cosas que he anotado en mi cuaderno
              la ciudad nos educa      ciudad consumo     frente a    
   la ciudad es una escuela autoproducida      infraestructuras dúctiles
desayunos en la calle   mapa de calles tranquilas de Madrid para ir en bici   las prácticas conforman espacios   ¿Cómo se vive la ciudad?   personas reales que trabajan con recursos reales de los entornos donde operan     PROCESOS DE DOMESTICACIÓN URBANA    CIVICS  #caseando   casitas para pájaros            NUESTRAS PRÁCTICAS GENERAN UN URBANISMO TOTAL      
                 la casa es un espacio público    
lo científico es también personal   HABITAR CONSCIENTE 
la nariz para descubrir espacios la ciudad con los 5 sentidos     BUCKMISNTER FULLER      LEÓN FERRARI       arquigram 
el dibujo como herramienta de comunicación, conocimiento, creación
     pasado presente y futuro de la ciudad como lo ven los niños y las niñas
CERCANÍA FÍSICA, COTIDIANIDAD, REPOSICIONAMIENTO DE LOS ROLES
      el acceso lo gratuito el usuario ¿quién puede? ¿quién tiene?

viernes, 23 de octubre de 2015

Nueva Babilonia

Una exposición que no me quiero perder: Constant Nueva Babilonia, hasta el 29 de febrero en el Museo Centro de Arte Reina Sofía

 ¿Qué es una ciudad nómada? ¿Cómo se viviría en ella? ¿Y si todo el globo es una ciudad? ¿Sería deseable?

domingo, 15 de marzo de 2015

El valor de la (otra) cultura

Un artículo aparecido en Diagonal de Adolfo Estalella que vale la pena leer:
"La nueva política se asemeja a esa otra de casta tradicional en el descuido que practica con la cultura y la investigación científica. El oficialismo ha maltratado tradicionalmente esos dos sectores cuando se ha ocupado de ellos y los ha marginado el resto de las veces; indicio de su estrechez de miras y limitado horizonte propositivo. A la desidia institucional se suma la fragilidad constitutiva de dos ámbitos incapaces de hacer visible su valor y congregar una amplia voluntad en torno a ellos. Aunque lo han intentado, han sido incapaces de concitar una movilización social similar a la lograda por la educación y la sanidad en tiempos recientes. Una situación desesperanzadora porque son ámbitos cruciales, no para solucionar los acuciantes problemas del presente sino para poder imaginar un futuro distinto. Este texto describe tres contribuciones de un valor excepcional que una cierta cultura urbana de sensibilidades experimentales nos ha legado en los últimos tres lustros; gracias a ello podemos otear nuevos horizontes para una vida en común.
Hay de partida una dificultad para tratar con la cultura porque al intentar delimitarla se nos escapa por todas partes: o bien se nos va hacia esa idea de cultura como expresión identitaria de los pueblos o bien hacia su expresión civilizatoria y esteticista. Al final todo acaba siendo cultura o bien la cultura explota en mil pedazos de estéticas irreconciliables; el resultado es que el consenso que podría obtenerse en favor de ella salta por los aires. La situación empeora cuando los argumentos que elaboran los profesionales del ámbito suenan a reclamación gremial o movilización por intereses sectoriales. Una manera de salvar ese escollo es hablar de la cultura sin mentarla: la cultura como ausencia presente; porque con la cultura siempre nos jugamos algo más, algo que es distinto pero que resulta inseparable de ella.
Cierta cultura que podríamos llamar de vanguardia, o experimental, o alternativa (adjetivos parciales que la describen parcialmente) ha contribuido en los últimos años a sostener la reinvención y el trabajo permanente de reimaginación en nuestras sociedades a través de la construcción de tres asuntos. El primero de sus aportes es la reformulación de los regímenes de propiedad intelectual y con ello una reorganización de nuestro papel en la cultura. A eso se suma una reinvención de nuestra relación con lo urbano que ha dotado de nuevos materiales, literalmente, a nuestro derecho a la ciudad. La tercera contribución es una nueva sensibilidad experimental, que atraviesa las anteriores y despliega las condiciones para hacernos preguntas que aún no tenemos.
Construir un asunto no es una tarea sencilla, significa ante todo señalar una grieta en un lugar donde nadie es capaz de ver una irregularidad. Un asunto nuevo sólo emerge cuando se ponen a circular argumentos que desestabilizan lo establecido; para ello es necesario generar espacios capaces de contener el disenso y sostener las controversias en el tiempo. La discusión sobre la propiedad intelectual desarrollada desde hace tres lustros en el ámbito de esa otra cultura podría ser descrita en esos términos. Cuando era un tema arcano e ignorado algunos grupos de música alumbraban nuevos modelos para la circulación libre de sus contenidos en Internet, problematizaban con ello una de las categorías básicas de nuestras sociedades occidentales: la propiedad. La presencia de colectivos, asociaciones y centros culturales en esos debates ha sido imprescindible para anticipar un tema crucial que ahora nos concierne a todos. Un proceso que ilustra cómo determinados asuntos procedentes de otros dominios sociales son reformulados de manera absolutamente singular por el sector de esta (otra) cultura. La discusión sobre el procomún es un ejemplo paradigmático de esto último.
El procomún es un concepto que ha emergido en los últimos años como fértil espacio de reflexión; con él se designa un tipo de bienes y forma de gobernanza distinta de lo público y lo privado. La reflexión en torno a tal asunto ha sido abordada en otras geografías prioritariamente desde el derecho, la ecología, o la computación; pero en España ha sido el sector cultural el que ha desarrollado la reflexión más amplia y genuina sobre ese asunto para ensancharlo hacia nuevos horizontes. De la propiedad intelectual sobre el software ha sido expandido a las obras culturales; de ahí ha transmutado en un imperativo de hospitalidad en lo público; ha saltado hacia la ciudad en la forma de mimo por lo urbano y se ha desplazado hacia el cuidado de los cuerpos y el cultivo de los afectos. De los regímenes de propiedad de las tecnologías digitales llegamos a tecnologías nuevas (hospitalidad, afectos, cuidados y mimo) que desestabilizan los regímenes del cuerpo, la ciudad y el medioambiente. A través de ese ejercicio la cultura de la remezcla reelabora de manera fértil elementos centrales para imaginar nuestro ecosistema cultural.
La ciudad ha emergido en esos contextos de otra cultura como un lugar de intervención paradigmático en un gesto que reinventa nuestra relación con ella. Hay una cierta manera de hacer ciudad que se ha diseminado en los últimos años en grandes (y pequeñas) ciudades, que hunde sus raíces en el movimiento okupa y toma inspiración de otros ámbitos como la arquitectura. El Campo de Cebada y el Patio Maravillas en Madrid son dos ejemplos, pero no son los únicos; su ejercicio de reimaginación urbana es similar al que ejemplifica la ocupación vecinal del recinto fabril de Can Batlló en Barcelona y se extiende también a ciudades como Málaga, Sevilla, Bilbao y muchas otras. Son espacios donde los ciudadanos y vecinos experimentan, aprenden y producen conocimiento sobre cómo componer una ciudad distinta. Proyectos arropados por laboratorios de creación, espacios de producción y centros de cultura, desarrollados a menudo por vecinos, colectivos de arquitectos y asociaciones culturales en condiciones laborales cada vez más precarizadas.
Ese movimiento de reinvención de la ciudad se encuentra en las antípodas de la política oficialista que ha hecho de la cultura un pretexto para la especulación inmobiliaria. La suya es una especulación movilizadora que alumbra una manera distinta de imaginar y practicar lo urbano. Mientras la ciudad inteligente emerge como figura deslumbrante que seduce a corporaciones municipales de todo el planeta, la verdadera creatividad urbana se desarrolla en huertos urbanos, espacios autogestionados y proyectos vecinales. Unos ejercicios de intervención que generan las condiciones para un espacio urbano que ya no cifra su vitalidad en el tránsito apresurado sino que se consagra a la construcción literal de las condiciones para otra vida urbana en común. Ese espacio urbano intervenido materialmente nos dota de nuevas capacidades mientras equipa nuestro derecho a la ciudad con infraestructuras que nos permiten hacer visible los asuntos comunes que nos conciernen a todos.
La ciudad intervenida materialmente y los regímenes de propiedad reinventados legalmente han habilitado las condiciones para explorar nuevas condiciones de lo público y otras configuraciones del procomún, sea en espacios digitales o entornos urbanos. Esa exploración se encuentra atravesada por un gesto genuinamente experimental. Esto no es una metáfora, esa otra cultura ha desplegado nuevas infraestructuras en Internet y en la ciudad: las que van desde la Wikipedia a los huertos urbanos; ha creado nuevos públicos que se movilizan en esos lugares e implican en ellos, y, finalmente, toda una nueva manera de relatar la ciudad ha sido ingeniada: de los streamings en directo a los archivos que dan cuenta de esa manera de hacer y practicar la ciudad. El despliegue de esas infraestructuras, públicos y géneros narrativos acompaña un ejercicio experimental que nos ofrece algo que no estaba en el mundo: una nueva composición del espacio urbano, otra sensibilidad para la ciudad y un derecho distinto a habitarla.
Ciertamente esa otra cultura no es representativa, pero ni aspira a ello ni necesita serlo: no pretende representar a unos o a otros sino al mundo en otros términos. Es una cultura que elabora un relato distinto de nuestras ciudades: de aquello que son y que el oficialismo invisibiliza y desoye; de aquello que pudieran ser y que la cultura distraída y dominante es incapaz de atisbar. La cultura ha desbordado sus límites en esos lugares y se ha diseminado hacia la ciudad, en busca de un aprendizaje emancipador que nos ayuda a imaginar cómo podría ser una ciudad diferente, una sociedad distinta. Las respuestas sabidas a las preguntas que ya conocíamos se han quedado hace tiempo sin potencia política; la experimentación de esos lugares nos desafía con nuevas preguntas para tomar parte en la reinvención del mundo y nos proporciona los materiales para darle respuesta: sin ella el aire que respiramos seguirá siendo el mismo de siempre, de ahí el valor de esa (otra) cultura."

jueves, 16 de octubre de 2014

espacio público

Este verano estuve leyendo un poco a Zygmunt Bauman, me lo recomendó mi amigo Antonio Ventura. Es genial tener amigos como él, que te abren ventanas: un libro es una ventana desde la cual mirar el mundo. Recuerdo ahora esta lectura porque estuve paseando por el centro de Madrid y percibí de golpe cuánto ha cambiado en los últimos cinco años. "Vida líquida" y sus reflexiones sobre lo urbano me han dejado palabras y preguntas para pensar que el otro día me volvían a la memoria:

    espacio público 
                                                       exposición a la diferencia
            extraños que conviven
                                                                vecindades fugaces

¿Qué es perdurable en nuestras vidas? ¿Por qué es importante que haya cosas perdurables? ¿Qué permanece? ¿Qué se mueve? ¿Cómo habitamos la ciudad? ¿Hay otras maneras? ¿Cómo usamos y compartimos el espacio público?
"¿Puede volver a convertirse el espacio público en lugar de participación duradera más que de encuentros casuales y breves? ¿En un lugar de diálogo, debate, confrontación y acuerdo?" se pregunta Bauman.


sábado, 7 de junio de 2014

de paseo por la red

Mientras leía el artículo de Joseph E. Stiglitz Una luz de esperanza brilla para las ciudades pensaba que donde resulta más factible poder hacer algo para resolver problemas es en los entornos más cercanos. La vecindad. El barrio. La ciudad. Lugares posibles de acción común. Desde la vida de cada quien problemas como el hambre en el mundo o la desigualdad social, en grande y en abstracto, son inabarcables. Es fácil sentirse impotente. Pero hay muchas cosas que sí se pueden si se mira más cerca.
Paseando por los caminos de la red entro en Arquitecturas Colectivas y me entero de que Del 6 al 13 de julio de 2014 tendrá lugar en el área metropolitana de Barcelona el encuentro anual de la red de Arquitecturas Colectivas para hablar y trabajar sobre la construcción participativa y colectiva del hábitat urbano. Sería bonito acercarse. El lema del encuentro me parece hermoso: Las ciudades no se venden, se viven. Pues sí.
En este paseo me tropiezo con más cosas. Un blog donde se recoge información, una colección de referencias sobre el espacio público urbano: Ciudaddocumento Interesante saber que existe. La información está bien organizada y me parece un buen lugar de consulta. Forma parte de un proyecto más amplio "S.A. (Su)Ciudad Anónima". En Ciudaddocumento encuentro esto  Otra web interesante, Ciudad escuela
¡Hay tanto que hacer! Mira a tu alrededor.


martes, 22 de abril de 2014