Una mañana de principios de julio, mientras caminaba entre la Glorieta de Pirámides y el Paseo Doctor Vallejo Nájera (Madrid) decidí prestar atención a los olores. Jugaba sola. Aspiraba el aire buscando aromas. Me llegaron estos:
césped recién cortado
tortilla de patatas
sudor
colonia Nenuco
jabón
pino
El césped me llegó de un parque; la tortilla, de un bar; el sudor, la colonia y el jabón, de personas que pasaban a mi lado; el olor a pino, de los árboles de la acera.
¿Cuántos olores caben en una ciudad? ¿en un barrio? ¿en una calle? ¿Cuántos puedo oler?
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